Seleccionar página

Probablemente existan un sinfín de situaciones por las que nos es muy difícil mantener el orden y la decoración en nuestro hogar… ya sean niños, mascotas, una vida acelerada u otros factores que hacen que nuestro hogar, ya no sea confortable a la vista, lo que repercute muchas veces en nuestro estado de ánimo.


Si ese es tu caso, puedes intentar con una renovación que no sólo embellezca tu casa, sino que implique un cambio de ciclo, un nuevo comienzo para ti y para los demás.


Como una forma de comenzar un cambio, puedes partir despojándote de todo lo que no utilizas, ya sea regalando eso que siempre has guardado creyendo que algún día lo usarás, o bien poniéndolo en venta.


Esa misma acción de desprenderse de ciertas cosas materiales, puedes convertirla en un rito de liberación, al “dejar que las cosas fluyan”. De esta manera, apostarás por un hogar o un espacio minimalista, que genere mayor profundidad y limpieza visual en los espacios.


De esto sabe muy bien la empresaria japonesa Marie Kondo, quien se ha hecho famosa por la serie de Netflix con su método “KonMarie”, para organizar y mantener en armonía los lugares.


Planificación


Luego de esta primera etapa, viene la planificación de tu diseño de interiores. Para ello debemos pensar en qué sensación queremos lograr en determinado espacio, y cómo podemos hacer que la decoración contribuya a ello.


Si queremos sentirnos en calma, lo mejor es acercarnos a los tonos neutros o color madera. También podemos decorar con colores similares que generen armonía o relajación, como verde, verde azulado y azul.


Otra opción –según lo que se quiera lograr- es decorar un espacio en donde prevalezca un color claro, y sea complementado con dos colores adicionales, que den contraste a los espacios. Por ejemplo, pueden ser paredes o cortinas blancas, con toques de azul o amarillo en el mobiliario u otros elementos.


Dependiendo de la sensación que quieras lograr, tu decoración puede ser basada en colores, o bien en cierto tipo de ambientes, como: ecológico, minimalista, japonés, vintage, romántico u otro.


Para ello, puedes hacer una planificación con el resto de los habitantes del hogar, invitándolos a una instancia de participación familiar.
La idea es que cualquier cambio que propongas, sea acompañado de un proceso interior que permita que nuevas cosas entren en tu vida y en la de las personas que te rodean.